Guaicaipuro
Guaicaipuro
o Guaicaipuró (n. actualmente Los Teques, Venezuela, alrededor de
1530; m. 1568), fue un nativo indígena, jefe de varias tribus
Caribes, con el título ‘Guapotori’ —Jefe de jefes—
originario del grupo Teques.
A
pesar de ser conocido hoy como Guaicaipuro, en los documentos del
tiempo su nombre fue escrito como «Guacaipuro».
Biografía
Guaicaipuro
formó una coalición de gran alcance en contra de la conquista
española del territorio de la actual Venezuela, con diversas tribus
que él condujo durante el siglo XVI (16) en la región central del
país, especialmente en Valle de Caracas. Él dirigió, entre otros,
a los Caciques Naiguatá, Guaicamacuto, Chacao, Aramaipuro,
Paramaconi y a su propio hijo Baruta. Guaicaipuro en la actualidad es
uno de los Caciques más famosos e ilustres. El área ocupada en
nuestros días por la ciudad de Los Teques, fue poblada por varios
grupos indígenas, los cuales contaban cada uno con su propio
cacique. La tribu de Guaicaipuro, que abarcaba un área desde Turgua
al este, hasta donde hoy se encuentra San José de los Altos, al
oeste, era una de las más grandes. Uno de sus hijos varones, Baruta,
se convirtió también en Cacique y dominaba el área del actual
municipio de igual nombre. Otras hijas de Guaicaipuro eran, al
parecer, Tiora y Caycape.
Los
españoles descubrieron oro en el área de Los Teques hacia 1560, y
como comenzaron a poblar el sitio de las minas para extraerlo,
Guaicaipuro, sintiendo su tierra invadida, les atacó, junto a otros
caciques aliados, entre ellos Terepaima, forzando a los españoles a
abandonar el lugar. Después del ataque, el gobernador de la
provincia de Venezuela, Pablo del Collado, envió a Juan Rodríguez
Suárez en 1561 para pacificar el área. Rodríguez Suárez, creyendo
que había alcanzado su tarea al repeler a Guaicaipuro de la zona,
deja el área al cuidado de algunos mineros y de tres de sus hijos,
mientras exploraba los términos de Caracas. Una vez que los soldados
españoles se marcharon del lugar, Guaicaipuro asaltó de nuevo las
minas y mató a todos los trabajadores, así como a los hijos de
Rodríguez Suárez.
Inmediatamente
después de eso, Rodríguez Suárez, que estaba en camino a la ciudad
de Valencia, con el propósito de reunirse con los españoles leales
al rey, que intentaban detener al caudillo rebelde Lope de Aguirre
(conocido en Venezuela como El Tirano, de los conquistadores del
Perú, venido por el Amazonas en 1561 y alzado contra la Corona), fue
emboscado por Guaicaipuro y el cacique Terepaima, que le dieron
muerte durante su trayecto. Iba con un contingente reducido de seis
soldados..
Después
de estos sucesos, Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y
central en la sublevación de todas las tribus nativas de la
provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando. En 1562
Terepaima derrota a una fuerza expedicionaria conducida por el
capitán Luis de Narváez, matándolo a él y a 150 de los
expedicionarios. Debido a los ataques feroces por parte de los
indígenas, los españoles se retiraron lejos del área durante
varios años.
En
1567, poco después de vencer en la Batalla de Maracapana, el capitán
Diego de Losada entra al valle de San Francisco y ese año o el
siguiente, puebla la ciudad de «Santiago de León de Caracas». Los
españoles se preocuparon por la cercana presencia de Guaicaipuro y
de sus hombres y, dada la fama de sus ataques hacia los
conquistadores, decidieron no esperar un ataque de él, con lo que,
como movimiento preventivo, Diego de Losada encomendó al alcalde de
la ciudad, Francisco de Infante emprender la misión de capturar a
Guaicaipuro y ‘pacificar’ a los otros Caciques.
A
fines de 1567 o inicios de 1568, Francisco Infante y sus hombres,
conducidos por guías nativos que habían sido chantajeados, dieron
con el paradero de la choza de Guaicaipuro, en las cercanías de
Paracotos. Según la leyenda, Guaicaipuro prendió fuego a su choza y
se suicidó antes de permitir que los españoles lo encontraran con
vida. Sin embargo, la otra versión sobre su muerte, que es la que
ofrece el historiador José de Oviedo y Baños en su obra publicada
en 1723, narra que tras una larga batalla por su vida, los españoles,
imposibilitados de entrar a la choza, decidieron lanzarle una bomba
de fuego sobre el techo de paja, obligando con ello a salir a
Guaicaipuro que perece luchando con la espada que le había ganado a
Rodríguez Suárez.
Todos
estos datos son tomados de la obra de Oviedo y Baños, Historia de la
conquista y población de la Provincia de Venezuela, quien es el
único que ofrece estos detalles de Guaicaipuro. Pues sobre la
existencia o no de Guaicaipuro como líder de la Confederación
Indígena de Caracas no hay hasta hoy pruebas documentales ciertas.
Existen algunos escasos documentos copiados de otros de 1585, que
mencionan de pasada a Guaicaipuro como simple cacique de los Teques,
pero su papel de líder heróico de la resistencia indígena de
Caracas es sólo sustentado por la narración del historiador José
de Oviedo y Baños, que escribe sobre esos hechos en 1723, y en cuya
obra se han descubierto numerosos errores históricos.
De
hecho, Oviedo es el que inicia narrativamente la supuesta existencia
histórica de Guaicaipuro como líder de la resistencia indígena,
pues en los amplios archivos documentales que hablan del período
entre 1568 y 1723 no se menciona esta gesta descrita por Oviedo en
ninguna forma.
Legado
El
Legado de Guaicaipuro esta muy latente en la zona central del país,
específicamente en Caracas y el Estado Miranda.
Los
restos de Guaicaipuro fueron trasladados al Panteón Nacional de
manera simbólica, el 8 de diciembre de 2001, asignándole un espacio
junto a los próceres de Venezuela, encabezados por Simón Bolívar,
el Libertador.
El
municipio Guaicaipuro del estado Miranda, Venezuela fue así nombrado
en su honor.
En
2003, por iniciativa del Gobierno nacional, se crea la Misión
Guaicaipuro, la cual se encarga de reivindicar social, política y
económicamente a todas las etnias dentro del territorio venezolano.
Por
otro lado el presidente Hugo Chávez señaló cuando abolió el Día
de la Raza y decretó el Día de la resistencia indígena, que no se
tendría que enaltecer nombres de conquistadores como el de Cristóbal
Colón, sino el del Cacique Guaicaipuro por su determinación al
resistir al imperio Español.
Aparece
en en la cara frontal del billete de diez Bolívares.
Enlaces
externos
Venezuela
Tuya Pequeña biografía de Guaicaipuro.
Contraloría
de Guaicaipuro Vida de Guaicaipuro
Misión
Guaicaipuro
Monedas
de Oro de Guaicaipuro
LA
RESISTENCIA DEL CACIQUE GUAICAIPURO
El
levantamiento indígena que contó con la participación de todas las
tribus y jefes indígenas, comprendió el Valle de Caracas desde
Cúpira hasta el Lago de Valencia. Los Caciques Naiguatá, Guaica
macuto, Aramaipuro, Chacao, Baruta, y Paramaconi reconocieron a
Guaicaipuro como líder.
La
resistencia al despojo y robo en las minas de oro iniciado por el
español Pedro de Miranda, en tierras de los Teques, pronto tuvo el
rechazo de las tribus indígenas, logrando la salida de los
colonizadores. Juan Rodríguez Suárez, fundador de Mérida, en 1558,
sustituyó a Miranda, quien tras de algunos combates, creyó haber
pacificado la región, dejando en las minas a varios obreros y a sus
tres hijos. Guacaipuro asalta las minas y los mata. Posteriormente en
Valencia, embosca y asesina al mismo Juan Rodríguez Suárez y 6
soldados.
Luego
de estos sucesos, Guacaipuro se constituye en líder de un gran
levantamiento en el que participan todas las tribus y jefes indígenas
del Valle de Caracas. La fuerza de esta acción de resistencia puso
en riesgo la existencia misma de la ciudad de Santiago de León de
Caracas, fundada en 1567.
Diego
de Lozada, fundador de Caracas, ordenó la captura de Guacaipuro.
Localizado en el bohío o caney, en el pueblo de Suruapo donde
habitaba, los españoles le prenden fuego para obligarlo a salir. En
trance de perecer, el valiente guerrero salta fuera, encontrando la
muerte a manos de los soldados españoles. Los restos del cacique
Guaicaipuro, están en el Panteón Nacional de Caracas, junto al
libertador Simón Bolívar "un lugar de honor entre los héroes
de la patria venezolana".
La
resistencia indígena ante el colonialismo impuesto hace 512 años,
ha sido una resistencia cultural e ideológica. Silenciada
históricamente por las élites -y aún hoy por el aparato educativo,
la iglesia y sobre todo por los medios de difusión masivos-, la
resistencia contra el colonialismo y contra todas las ideologías
dominantes es un proceso, una práctica que debe ser asumida por
todos y todas las personas que quieren un mundo mejor.
INTRODUCCION.
A
sangre y fuego se inició el periodo de la conquista, con violencia,
cometiendo un atroz genocidio. Desconociendo todo lo existente
impusieron sus ideas, su modo de vida, un sistema político,
económico, social, ideológico y cultural, lo controlaron todo a
través de su superioridad militar.
En
nombre de la supremacía occidental y cristiana, por la fuerza les
arrebataron a los pueblos indígenas sus tierras, su cultura y su
religión, justificando sus acciones con la matriz ideológica de la
dominación occidental:
"La
negación del derecho del colonizado comienza por la afirmación del
derecho del colonizador; lo es de un derecho colectivo por un derecho
individual”. Los intentos de someterlos a la esclavitud fracasaron,
los indígenas se resistieron de diversas formas, la mayoría de los
que sobrevivieron al genocidio se retiraron, en el caso de Venezuela,
al sur del Orinoco, Apure, Amazonas y noreste del Zulia.
La
dificultad de conseguir mano de obra da origen a una monstruosidad:
la migración forzada de habitantes del continente africano. Se
calcula que en dos siglos alrededor de cien millones de personas
fueron desarraigadas para ser convertidas en esclavos, de los cuales
entre un tercio o la mitad perecieron en el trayecto.
Los
herederos culturales de los conquistadores europeos, lo consideran el
inicio de la "civilización" en estas tierras. En cambio,
para los pueblos indios fue el comienzo de una guerra de exterminio
que impuso un régimen colonial, al que se opusieron de manera
directa o soterrada. Más de 500 años después, muchos pueblos
originarios preservaron su identidad comunitaria, vigorizada por
constantes rebeliones y la resistencia cultural. Esta fecha recuerda
hoy el nuevo ciclo de movimientos indígenas que asumieron un papel
como forjadores de su porvenir.
MARCO
TEORICO.
La
defensa de su territorio, las creencias religiosas y la defensa de lo
que los indígenas llamaban las tierras sagradas, llevaron a los
pobladores de la época colonial a organizarse y agruparse para
establecer una fuerte resistencia indígena, para evitar que los
colonizadores se apoderaran de sus territorios.
A
pesar de no poseer, en comparación a los españoles, grandes armas
ni ningún tipo de instrucción militar, los aborígenes de la zona
protagonizaron grandes batallas, con una capacidad de organización
muy eficaz, que llevaron a lograr ganar muchos enfrentamientos con
los españoles, representando así un gran conflicto a los
colonizadores; El armamento utilizado por los colonizadores, eran los
siguientes: bombardas, culebrinas, falconetes, ballestas, cuchillos,
puñales, espadas, lanzas, picas, alabardas, partesanas, perros de
presa, caballería, a lo que debemos añadir dos factores minimizados
por “historiadores” de todos los tiempos: los vicios y las
enfermedades de los recién llegados de Europa, tan devastadoras como
sus aparatos de exterminio.
Mientras
que nuestros caciques nativos de isla y tierra firme, de raíz
Caribe, tribus de la resistencia, utilizaban flechas, macanas,
cerbatanas, varas de punta afilada, piedras, garrotes y el mortal
veneno del curare, usado para la defensa, como usaban las emboscadas
y los saltos nocturnos.
Esta
lucha encarnizada duró varios años de enfrentamientos; hubo
episodios de heroísmo, destacando el ímpetu y gallardía de
valientes caciques como: Aramaipuro, Guaicaipuro, Baruta, Chacao,
Tamanaco, Sorocaima entre otros.
Aramaipuro
Este
cacique fue uno de los jefes de los temibles mariches. Formó parte
de la coalición de caciques que se enfrentó a Losada en Maraca
pana. Bajo su mando actuaron los caciques Chacao y Baruta, y como una
especie de jefe de estado mayor participó el cacique Aricabuto.
Según
Oviedo y Baños, Aramaipuro se presentó con un ejército integrado
por tres mil flecheros. Fue la más grande concentración indígena
en una batalla concebida para destruir al invasor. La estrategia fue
tan bien planeada que Diego de Losada sólo se enteró del peligro
cuando ya la mayor parte de las tribus se había reunido.
Aramaipuro
y sus hombres esperaron a Guaicaipuro, pero al no llegar éste
tomaron la decisión de retirarse sin presentar batalla. Sólo Tiuna
y sus bravos se quedaron, pelearon y murieron.
Aramaipuro
siguió peleando muchos años y ya viejo se retiró con sus hombres
hacia la costa oriental, en donde se enfrentó a Sir Walter Raleigh,
que en 1595 asaltó Cumaná, donde murió. Los piratas atraparon a su
hija Urimare que fue destinada como trofeo de guerra para Raleigh,
pero la agilidad y coraje de la muchacha la ayudaron a fugarse del
bergantín inglés, ganando a nado la costa, pero al llegar a la
playa los españoles la hicieron prisionera. Varios meses estuvo
Urimare esclavizada por los íberos, hasta que un día, ante el
intento de violación de uno de los soldados, Urimare lo hiere
mortalmente y huye. Llega a las tierras de Guaicamacuto. El viejo
cacique la hace su hija adoptiva. Cuenta la leyenda que Urimare, la
hija del gran Aramaipuro, consiguió que la tribu de su padre la
obedeciera y se convirtió en la primera mujer en gobernar en este
territorio. Al principio, combatió a los españoles, pero aconsejada
por su padre adoptivo decide hacer la paz.
Guaicaipuro
Guaicaipuro
formó una coalición de gran alcance en contra de la conquista
española del territorio de la actual Venezuela, con diversas tribus
que él condujo durante el siglo XVI( 16 ) en la región central del
país, especialmente en Valle de Caracas. Él dirigió, entre otros,
a los Caciques Naiguatá, Guaicamacuto, Chacao, Aramaipuro,
Paramaconi y a su propio hijo Baruta. Guaicaipuro en la actualidad es
uno de los Caciques más famosos e ilustres. El área ocupada en
nuestros días por la ciudad de Los Teques, fue poblada por varios
grupos indígenas, los cuales contaban cada uno con su propio
cacique. La tribu de Guaicaipuro, que abarcaba un área desde Turgua
al este, hasta donde hoy se encuentra San José de los Altos, al
oeste, era una de las más grandes. Uno de sus hijos varones, Baruta,
se convirtió también en Cacique y dominaba el área del actual
municipio de igual nombre. Otras hijas de Guaicaipuro eran, al
parecer, Tiora y Caycape.
Los
españoles descubrieron oro en el área de Los Teques hacia 1560, y
como comenzaron a poblar el sitio de las minas para extraerlo,
Guaicaipuro, sintiendo su tierra invadida, les atacó, junto a otros
caciques aliados, entre ellos Terepaima, forzando a los españoles a
abandonar el lugar. Después del ataque, el gobernador de la
provincia de Venezuela, Pablo del Collado, envió a Juan Rodríguez
Suárez en 1561 para pacificar el área. Rodríguez Suárez, creyendo
que había alcanzado su tarea al repeler a Guaicaipuro de la zona,
deja el área al cuidado de algunos mineros y de tres de sus hijos,
mientras exploraba los términos de Caracas. Una vez que los soldados
españoles se marcharon del lugar, Guaicaipuro asaltó de nuevo las
minas y mató a todos los trabajadores, así como a los hijos de
Rodríguez Suárez.
Inmediatamente
después de eso, Rodríguez Suárez, que estaba en camino a la ciudad
de Valencia, con el propósito de reunirse con los españoles leales
al rey, que intentaban detener al caudillo rebelde Lope de Aguirre
(conocido en Venezuela como El Tirano, de los conquistadores del
Perú, venido por el Amazonas en 1561 y alzado contra la Corona), fue
emboscado por Guaicaipuro y el cacique Terepaima, que le dieron
muerte durante su trayecto. Iba con un contingente reducido de seis
soldados.
Después
de estos sucesos, Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y
central en la sublevación de todas las tribus nativas de la
provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando. En 1562
Terepaima derrota a una fuerza expedicionaria conducida por el
capitán Luis de Narváez, matándolo a él y a 150 de los
expedicionarios. Debido a los ataques feroces por parte de los
indígenas, los españoles se retiraron lejos del área durante
varios años. Durante años esta alianza se mostró triunfadora, pero
Guaicaipuro perdió su oportunidad en Maracapana, en 1568, batalla
clave en la que participaron todas las tribus aliadas. Derrotados por
el ejército conquistador en forma contundente, la coalición se
disuelve y los jefes regresan a sus tierras
En
1568, poco después de vencer en la Batalla de Maracapana, el capitán
Diego de Losada entra al valle de San Francisco y ese año o el
siguiente, puebla la ciudad de «Santiago de León de Caracas». Los
españoles se preocuparon por la cercana presencia de Guaicaipuro y
de sus hombres y, dada la fama de sus ataques hacia los
conquistadores, decidieron no esperar un ataque de él, con lo que,
como movimiento preventivo, Diego de Losada encomendó al alcalde de
la ciudad, Francisco Infante emprender la misión de capturar a
Guaicaipuro y ‘pacificar’ a los otros Caciques.
A
fines de 1567 o inicios de 1568, Francisco Infante y sus hombres,
conducidos por guías nativos que habían sido chantajeados, dieron
con el paradero de la choza de Guaicaipuro, en las cercanías de
Paracotos. Según la leyenda, Guaicaipuro prendió fuego a su choza y
se suicidó antes de permitir que los españoles lo encontraran con
vida. Sin embargo, la otra versión sobre su muerte, que es la que
ofrece el historiador José de Oviedo y Baños en su obra publicada
en 1723, narra que tras una larga batalla por su vida, los españoles,
imposibilitados de entrar a la choza, decidieron lanzarle una bomba
de fuego sobre el techo de paja, obligando con ello a salir a
Guaicaipuro que perece luchando con la espada que le había ganado a
Rodríguez Suárez y dio muerte a los que lo atacaron. Pero como eran
demasiado prefirió entrar de nuevo en su choza y morir quemado.
Baruta
Hijo
de Guaicaipuro y de Urquía, Baruta recibe de manos de su madre el
penacho con plumas rojas, que había usado su padre, al tiempo que le
decía:
"Sean
estas plumas rojas el símbolo de la sangre de tu padre y de tu
pueblo derramadas por el invasor que viene a arrebatarnos nuestra
tierra. Defiéndelas con honor."
Baruta
no solo atacaba al enemigo, sino que con frecuencia establecía
pactos y alianzas con otras tribus rebeldes y obtenía grandes
victorias. Sin embargo, en un enfrentamiento contra los españoles es
hecho prisionero y conducido ante García González de Silva, que
para ese momento era el Regidor del Cabildo, y le explica el plan que
tiene España para desarrollar la zona y darle mayor bienestar a sus
pobladores. Le ofrece la libertad a cambio de la firma de un tratado
de paz aceptado por el cacique.
Baruta
fue un gran jefe en la paz, gozó de la máxima consideración de los
españoles, respetaron su autoridad y sus tradiciones, cooperaron con
él, enseñándole nuevas técnicas ganaderas y de cultivos.
Al
morir Baruta fue enterrado con su rito. Más tarde, en 1620, el
Gobernador Francisco de La Hoz Berríos, constituyó en su honor, en
el sitio donde vivió el cacique, una parroquia con el nombre de San
Francisco de Paula de Baruta.
Chacao
Chacao,
llamado el Hércules americano, de raza caribe, gobernaba justamente
en la región caraqueña que hoy lleva su nombre, pero su dominio iba
mucho más allá, acercándose a Los Teques. Su aspecto físico era
impresionante, era de gran tamaño, tenía audacia y una capacidad
muy especial para preparar ataques tipo comando.
Su
cacicazgo lo ejercía con sentido democrático y no se recuerda
ninguna injusticia cometida contra su gente. Era respetuoso de las
normas y de las tradiciones que regían a su pueblo, inclinándose
fuertemente por la ayuda a los más débiles, especialmente niños y
mujeres.
Su
territorio lo defendió con tesón y empuje. Se alió con Guaicaipuro
y participó en la coalición de jefes que durante siete años
mantuvieron el control sobre todo el valle de los Caracas y la región
montañosa de los indios Teques. En 1567 el indio Chacao se enfrenta
a Juan de Gámez, oficial de Diego de Losada, quien lo reduce a
prisión. Al saber Losada que el bravo Chacao es su prisionero,
decide dialogar con él y recobró su libertad. En 1568 renueva su
alianza con Guaicaipuro y con sus hombres acude al sitio de
Maracapana, serranía adyacente a Caracas.
Conocida
su inclinación a ayudar a los débiles, especialmente a los niños y
mujeres, se le hace saber que un capitán llamado Catario había
secuestrado a dos indiecitos y que los tenía esclavizados, juró
rescatarlos y devolverlos sanos y salvos a su familia. Chacao fue a
rescatar a los niños, entró con gran destreza al campamento español
y los liberó. Los hombres de Chacao observaron que su jefe estaba
gravemente herido, fue atendido de inmediato por su piache, pero ya
no había nada que hacer, el cacique había perdido mucha sangre. Su
muerte causó un profundo dolor en su pueblo.
Tamanaco
Dos
años después de la muerte del gran Cacique Guaicaipuro, surge
Tamanaco, cacique de los indios mariches y de los quiriquires.
Su
misión, al igual que Guaicaipuro, era la de propiciar una alianza
entre las diferentes tribus. El 5 de diciembre de 1570, llegó a
Coro, capital de la provincia de Venezuela, el gobernador y capitán
general Diego de Mazariegos, pacta con los enemigos de Tamanaco.
Nombra al avanzado Francisco Calderón para pacificar el valle de
Caracas y lo designa teniente general de la recién fundada ciudad de
Santiago de León de Caracas.
Calderón
envía al capitán Pedro Alonso Galeas a rendir a Tamanaco. Galeas lo
persigue y entra en tratos con el cacique Tapiaracay, enemigo de
Tamanaco y del pacificado cacique Aricabuto, quien le ofrece ayuda a
cambio de que le entregue a este último. El trato no se consolida y
Galeas se mide con Tamanaco en una pelea en la que participa Garci
González de Silva y el indio Aricabuto, que les sirve de guía. El
combate no tuvo vencedor. Tamanaco decide atacar a Caracas, los
españoles retroceden hasta las orillas del río Guaire. El capitán
Hernando de la Cerda, se enfrenta con Tamanaco y este vence. Los
indios no advirtieron la llegada de una caballería española,
Tamanaco y sus hombres quedaron atrapados y fueron hechos
prisioneros. Guaicaipuro fue condenado a morir en la horca, luego su
cabeza sería exhibida para que sirviera de escarmiento a los
rebeldes. Garci González, que había sido elegido Regidor del
Cabildo de Caracas en 1573, estuvo en desacuerdo con la medida, ya
que admiraba el valor, el temple y la dignidad demostrada por el
guerrero. En el medio de estas consideraciones intervino un capitán
de apellido Mendoza, que era propietario de un perro y sugirió que
le dieran a Tamanaco la oportunidad de escoger entre la muerte en la
horca o la posibilidad de salvar su vida si vencía al perro. Garci
González estuvo de acuerdo, al igual que el resto de los miembros
del Consejo de Guerra, Tamanaco acepto.
Tamanaco
fue desatado y colocado en la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar)
Mendoza, soltó el perro, Tamanaco recibió varias mordeduras que le
causaron la muerte.
Sorocaima
Algunos
historiadores afirman que era guajiro o tequeño de clase guerrera y
que llegó a la región de los indios Teques por problemas que tuvo
en su propia tribu. Llegò a convertirse en hombre de confianza y uno
de los lugartenientes del gran Guaicaipuro y a la muerte de éste,
quedó como jefe guerrero bajo el mando de Conopoima
En
1570 participó en los ataques contra la recién fundada Santiago de
León de Caracas, bajo el mando de Conopaima y Terepaima. En 1572,
Garci González de Silva apresó a Sorocaima, Conopaima seguía
resistiendo. Ante este hecho y deseoso de terminar la batalla
rápidamente, González decide utilizar a Sorocaima como carnada y
dice en alta voz, para que lo escuchen los otros guerreros, que el
jefe indio perdería su mano derecha, que le sería amputada, a menos
que se rindieran. En este último caso, se perdonaría la vida a
todos. Es allí cuando el Jefe Sorocaima, le dice a los guerreros:
Ataquen
con fuerza, mis valientes, que los españoles no tienen mucha gente.
Y
luego, sin vacilar, estira el brazo para que le amputen la mano
derecha, lo cual fue llevado a cabo por oficiales al servicio de
Garci González. Sorocaima, en un gesto que reflejaba por igual el
valor y la grandeza de su raza, tomó con su izquierda la derecha y,
levantándola la ondeó en señal de triunfo. Luego, avanzó hacia
sus hombres. Garci González había ordenado su libertad. Sin
embargo, al dar la espalda al enemigo uno de los soldados le disparó
a traición, quitándole la vida.